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Muchos años detrás de una idea, hasta que llegó el momento en el que la oportunidad se puso delante de mi. Decidí aprovecharla.

Siempre he querido enseñar mi estilo, siempre lo he considerado diferente, algo que no se veía normalmente (no me quedan flores) y eso que siempre he sido muy simple, que no sencillo. Todas mis influencias infantiles, mis gustos y aficiones, patinar, el hip-hop, las culturas extranjeras -sobretodo la americana-, el dragoneo con los colegas, han ido forjando en mi una personalidad que intento reflejar cuando creo. Y sí, cualquiera puede crear y a veces, cuando admiramos a alguien, parece que es un genio, una persona de otro planeta haciendo cosas guapísimas. Pensamos -o por lo menos yo lo hacía- que dentro de su cabeza había un torrente de creatividad e ideas incansable. Con el tiempo te das cuenta de que todo son influencias, ellos también tienen sus referencias, sus ídolos, gente a la que copian, pero siempre, con un toque personal. Es ahí donde verdaderamente se distingue a un buen artista de uno no tan bueno, en el momento en que involucra su personalidad. Imitar sabemos todos, es necesario, ya que no puedes pretender que todas tus ideas surjan de un folio en blanco, tu mente está constantemente siendo influenciada (y más hoy en día), pero lo que no sabemos, y es donde solemos fallar, es a la hora de transmitir nuestra esencia. Donde de verdad reflejamos nuestro esfuerzo, que es lo que ablanda los corazones.

Creo que la ropa es uno de los mejores vehículos que existen para expresarse, incluso a veces más que un lienzo. De hecho, se podría decir que todas las mañanas tienes un lienzo nuevo, en el que vas a expresar en mayor o menor medida lo que sientes ese día y sobretodo, tu personalidad. Cuando ves a alguien por la calle y te quedas mirando porque te mola su forma de vestir, te mola porque te esta enseñando su personalidad, la esta poniendo ante tus ojos, y es a eso, a lo que realmente nos sentimos atraídos. Somos humanos, la psique.

Hay una gran diferencia entre moda y estilo, para la primera, basta con comprarte las últimas Yeezy, subirte los pantalones un poco, que enseñen tu tobillo (si quieres un estilo más informal ponte un chándal ajustado), le metes una sudadera guapa (mejor si es Supreme) y un gorro de pescador, y ya estaría, serías un hype beast. Para lo segundo, algo más complicado y no al alcance de cualquiera, ya que los billetes los puede enseñar cualquiera pero joder, como cuesta enseñar que lo que tienes dentro es especial. La única manera de llegar a la segunda es siendo capaz de recopilar todas esas influencias y darles forma, aportando tu esencia.

Con Tradingberry lo que intento lograr es precisamente eso, quiero demostrar mi esencia y hacer participes a los demás de ella. Veo todos los días a gente con estilo y personalidad y me encantaría que vistieran Tradingberry. Mi ropa es para ellos, es para ti. Para los que no se cansan de demostrar lo que son.

Una de las ideas que tengo en mente cuando estoy diseñando una colección, un capsule o una prenda cualquiera es, ¿vestirías esto ahora mismo? ¿Y qué piensas de aquí a unos años, lo verías en el armario y lo seguirías vistiendo? Quiero crear prendas que a mí y a mi público nos guste vestir hoy y mañana, no quiero que se conviertan en esas que con el paso del tiempo molestan en el armario, eso no nos gusta, ¿a que no? Este principio se mezcla un poco con la idea de crear ropa con un diseño y estilo timeless, incluso sabiendo que las piezas que creo hoy son un reflejo de mi estado actual y las del futuro tendrán más que ver con esa situación en concreto. Me gusta alejarme un poco de mi paradigma actual y buscar estilos que aún con mi temprana edad y poca experiencia, siempre me han llamado la atención.

Okey okey, y ahora, ¿cómo te lo montas para llevar a cabo todo eso que dices? Puede sonar extraño pero para estampar mis diseños sobre las prendas utilizo serigrafía, me introduje en este arte un poco por casualidad, buscando una manera de poder crear ropa. Encontré muy poca información objetiva acerca de ello antes de comenzar, solo las míticas cuatro cosas básicas. Con el tiempo me he ido dando cuenta de que quien realmente se acerca a la serigrafía por el proceso, acaba entendiendo que en cierta manera, esta técnica tiene bastante de arte. Gracias a eso precisamente conseguí engancharme a ello, te permite centrarte en el proceso y no solo en la prenda finalizada, jugar con ella hasta conseguir lo que deseabas o incluso seguir jugando y llegar a descubrir algo nuevo.¿Por qué alargar los tiempos de producción si hay técnicas más baratas y sencillas? No sé tío, a mi me gusta así, el proceso, los artesanos se juegan la piel. Me hace feliz pensar en una idea y cómo puedo llevarla a cabo de principio a fin. También tengo otros instrumentos como aguja y dedal, a bueno, y una máquina que cose de la hostia si piso a fondo el pedal.

Por otra parte, cuando no cuento con la habilidad o instrumentos necesarios para llevar a cabo esa idea, intento asociarme o encontrar personas que los tengan y nos permita a ambos disfrutar y aprender del proceso. Eso es lo bonito y lo que se queda grabado, creo que eso también se refleja en las prendas. Poder pensar que detrás de eso que estás vistiendo hay toda una historia, como ha sido posible realizarlo, mola. I hate la idea de quiero hacer esto, busco como hacerlo de la forma más rápida y barata posible, lo tengo, lo vendo y a lo siguiente. Soy un tío calmado.

Si has llegado hasta aquí y esta chapa te ha inspirado, puedes contactar conmigo y decirme que te parece, ah, y no te olvides de contarme esa idea loca que se te ha ocurrido o llevas tiempo pensando. Se trata de eso. Vamos a darnos alas. Te escucho en Instagram o en contacto.

Trust the process.